Primero, tú.
Qué te mueve, qué disfrutas y qué se te hace cuesta arriba. Ahí empieza tu plan.

Más fuerza, más movimiento o volver a sentirte en marcha. Tú pones el objetivo; tu entrenador te ayuda a convertirlo en un plan que encaje contigo.
Qué te mueve, qué disfrutas y qué se te hace cuesta arriba. Ahí empieza tu plan.
Tu entrenador revisa los ejercicios y el esfuerzo para que sepas qué hacer y por qué.
Entrena, registra lo que haces y encuentra cómo seguir cuando la semana se complica.